Epílogo: ¿QUÉ PASÓ DESPUÉS? + Nota final

Bueno, pasaron los días. Pasaron las semanas. Los meses. Los años. Lucas cada vez se iba alejando más de mi vida.


Pocos días después de que se marchara, seguíamos hablando, como amigos. Pero una vez… Perdimos el contacto. Pasados unos meses, nos hablábamos una de cada cien veces, y bueno, ¿sabéis alrededor de Noviembre del 2014 cuando llegaron las palomitas azules al WhatsApp? Pues un día… Me dejó en visto. Y dejamos de hablar. Para siempre.


Sólo quedó un recuerdo y una persona inolvidable que me ayudó a cambiar. Alguien que me quiso de una forma muy distinta a cómo me quiso nadie nunca.


Ahora os preguntaréis…


¿Qué pasó con el resto? ¿Cómo fue nuestra vida en los últimos años?


Bueno, María y Antía siguieron y siguen siendo mis amigas. Pero de Aitana y los demás me alejé al cambiar de grupo. Fui conociendo gente nueva a lo largo de la carrera. En 2017, empecé el máster de Biología Marina. Allí, encontré a Tomás. Es mi novio actual. En poco tiempo, cumpliremos 2 años. Llevamos desde Mayo del 2018.


Me lié con dos hombres después de Lucas. Uno de ellos era el mejor amigo de Antía, al cual conocí en su pueblo yendo de fiesta por su vigésimo cumpleaños. Fue un lío de una noche. Ya nos conocíamos de antes, al haber ido a Lalín a su casa el verano del 2014. Pero no sé qué nos pasó esa noche. Estábamos los dos muy borrachos. El segundo fue un chico cubano que conocí saliendo de fiesta poco tiempo después. Sólo me lié con él porque curiosamente… Me recordaba mucho a Lucas físicamente. Me quería meter mano ya la primera noche. Obviamente, yo le dije que no y no nos volvimos a hablar.


Pero no estamos aquí para hablar de mi vida sentimental.


¿Qué pasó con Karen y Xoel? Pues, valga la redundancia, no volví a saber nada de ellos. No me hizo falta siquiera bloquearlos en WhatsApp o Instagram. No me dirigían la palabra. Se limitaban a darme likes a mis fotos y ver mis InstaStories cuando éstas llegaron a nuestras vidas en 2016.


Karen parecía haberse vuelto más humilde. Empezaba a vestir de otra forma, ya no iba tan pijita. No viajaba tanto. Tenía un grupo de amigos completamente complementario al que tenía en Muxía, y se había echado un novio, con el que subía 300 cosas en Instagram. Ahora lleva cuanto menos cinco años con él… Creo. Se llama Antón. Cuando veo algo que haya subido Karen, sé que lo ha subido con él.


A Xoel no lo volví a ver desde Junio del 2014. Nos movimos de piso, como os conté al principio de la historia, ya en segundo de carrera. En el segundo cuatrimestre fue cuando nos dimos cuenta de que no debíamos seguir en ese piso.


Bueno, lo que sabía de Xoel por Instagram era… Nada. No usaba Instagram. Sólo daba likes y de vez en cuando subía fotos de comida. O de paisajes de Coruña/Muxía. Lo ÚNICO. Creo que estoy en una etapa de mi vida en la que incluso creo que ya he olvidado cómo era su cara. Imaginaos lo poco que sé de él. No me volvió a molestar tampoco.


En cuanto a mi hermana… De vez en cuando le dejaba flores en el ataúd. Ya no lloro tanto cuando voy al ataúd. Los primeros meses fueron muy duros… Pero poco a poco fui recuperando la compostura. Ya había pasado todo. Ya sufrió. A veces veo a Ruth y a Álex pasear por Muxía. Se hicieron novios hace un par de años, y están como perdices de felices. El otro día, poco antes de que nos confinaran, paseaba tranquilamente con Sabela por el pueblo cuando los vi besarse pegados al puerto. Siempre que los veo pienso que son unos traidores, y que mi hermana no merecía estar ni un minuto con ninguno de ellos. Mi hermana está ahora en un lugar mejor, y al menos no tiene que presenciar la dura traición de Ruth. Con amigos así, ¿quién necesita enemigos?


Sabela y Jesús, por supuesto, siguen siendo mis amigos y viviendo conmigo. Somos inseparables, el trío calavera. Vamos a todas partes juntos, cuando tenemos que comprar nos acompañamos. También vemos la tele juntos o cenamos juntos. Igualmente, cuando queremos nuestras privacidades, cada uno a su habitación a hacer lo suyo. Llevo viviendo con ellos 6 años, y me siento más apegada a ellos que a mis padres. Ahora que volví a Muxía por la cuarentena, los echo muchísimo de menos. A veces lloro pensando en ellos. Otras veces, los llamo por videollamada y les pregunto que qué tal están. Sabela siempre dice que para ella el tema de las videollamadas constantes no es tan duro. Al salir con Iraila, es lo que tiene. Ay, si yo hubiera hecho lo mismo que ella… Ella parece tan feliz… No puedo dejar de arrepentirme ahora.


¿Y qué pasó con Lucas?


Por lo visto en Instagram, seguía con su vida. Lógicamente, terminó su carrera ya en 2014, ya que al volver de Coruña, terminaría su último cuatrimestre. Recuerdo ver su foto de la orla con el birrete y haberle felicitado en su momento. En 2015 consiguió novia, con la que rompió en 2017. Lo sé, sí. Cotilleaba mucho sus fotos. Parecían felices, en verdad no me daba agonía verlos juntos. Había olvidado por completo lo que sentía por Lucas, y de hecho me preguntaba si a ella le diría las mismas maravillas que me decía a mí. Pero siempre lo pensaba con una sonrisa en la cara. Me imaginaba que esa chica tenía que ser muy muy feliz con un hombre como él.


En cuanto a la carta… Imagino que queréis saber qué ponía, ¿no?


Bueno, pues os sorprenderá saberlo, pero hoy estuve ordenando los cajones con mi padre (aburrimiento de la cuarentena) y la encontré, entre un montón de cosas antiguas y guardadas en el olvido. Sí. Y precisamente es esa carta lo que me motivó a contar esta historia. La volví a leer, y juro que cada una de las palabras me hace más daño que el primer día.


QUERIDA FÁTIMA:


No sé qué pasará con nosotros. No sé qué será de nuestra vida de ahora en adelante. Pero me has hecho muy feliz.


Tú muchas veces te has infravalorado, ¿verdad? A la larga te habrán hecho sentir insuficiente, insegura y pequeñita en un mundo tan grande y tan lleno de gilipollas. Lo sé. Porque a mí también. Me han hecho sentir mierda cuando lo que yo debía hacer era sentirme cada vez más y más fuerte de lo que era. Nos han hecho daño, nos han pateado por todos lados, y nos han hecho sentir que somos una mierda, de una forma u otra. Pero, ¿es nuestra culpa? No.


Fa, tú eres una buena chica. Vas a ser mucho mejor y crecer mucho más después de todo lo que has sufrido. Has nacido para seguir creciendo y desarrollándote, aunque por delante se te tengan que interponer algunos obstáculos. Yo he aprendido a saber qué hay gente que me quiere, y que nunca hice ningún mal a nadie de la misma forma de la que ellos lo hacen.


Gracias a eso, me convertí en el tipo de persona que soy ahora. Tú cuando me conociste viste a un chaval extrovertido de más, demasiado sociable, y que parecía “popular”. Pero jamás fuiste consciente de que, dentro de ese chico, había un alma tan lastimada y jodida como lo estabas tú. Quién te lo iba a decir cuando te conté mi historia. ¿No?


Sé que nos hemos juzgado mucho desde el primer minuto. Pero un trabajo, un acoso sexual, una situación fraternal… Todas esas cosas nos unieron cada vez más, ¿no? Creo que cada vez que nos uníamos, éramos uno. Si te soy honesto, he tenido parejas en mi vida. Pero lo que me ha pasado contigo, de sentirse una sola persona… Eso nunca, repito, NUNCA, me había pasado con nadie. Era una sensación nueva en mis 21 años de vida. Y complicada de entender, también.


Tú fuiste para mí una zona de confort. Cuando me sentía inseguro, siempre acudía a ti, o siempre pensaba en ti. Si estaba triste, sabía que, estando tú en mi vida, iba a ser feliz. Si estaba feliz, sólo quería contártelo a ti. No sé cómo te sentirías tú por mí, pero eso fue lo que sentí yo por ti. Comodidad. La necesidad de estar siempre de tu lado, no importaban las circunstancias. Todo fue mucho más fácil a tu lado.


Ahora, no sé si se separarán nuestros caminos. Al menos, no sé por cuánto tiempo, pero lo que vivimos, el recuerdo de vivirlo, la forma en la que nos hemos apoyado siempre… ¿Por qué habríamos de borrar eso? Ese recuerdo nunca se irá.


Si no vas a seguir de mi lado, cosa que espero que hagas, espero que te leas esta carta siempre que puedas. Que no te olvides de mí. Ni de todo lo que hemos pasado juntos. Porque nadie me iba a decir que iba a cruzar el atlántico durante 5 meses para encontrar a un espejo en el que sentirme reflejado y, sobre todo, a alguien a quien realmente querer. Ha sido difícil, pero sí. He conseguido que me quieras.


Acabe como acabe nuestra relación… Nunca te olvidaré.


Lucas.


Y como podréis imaginar… Me volví él. Me volví más extrovertida a lo largo de los años. Y ahora, estoy muy contenta de ser el tipo de persona que soy. Recibir mucho amor y saber amarme a mí misma para poder amar a los demás. La mejor decisión de mi vida.


Ahora que lo pienso… Me pregunto qué tal le irá a él.


Quiero mandarle un MD… Quién sabe si me contestará.


***


FIN 


¡MUCHÍSIMAS GRACIAS por haber llegado hasta aquí! 


¿Qué os ha parecido? Este fue mi primer acercamiento a la narrativa en muchísimos años y la verdad es que es un proyecto que a día de hoy estoy deseando modificar y sacar adelante. Gran cantidad de escenas, palabras y cautivadores mensajes que esta historia contiene me han hecho querer llorar y sufrir a veces, puesto a que reflejan muchos duros aspectos a los que todos en esta vida nos hemos tenido que enfrentar alguna vez. 


Entiendo que la decisión final de Fátima os habrá dolido mucho. Pero era lo mejor para ella y su salud mental. Fátima al fin y al cabo era sólo una niña queriendo tener una vida sana y normal, y se acababa de enfrentar a muchas situaciones que ella era incapaz de entender, como el abuso sexual, el slutshaming y presenciar el fallecimiento de su hermana pequeña a causa de un TCA cada día más usual. Una persona de 18 años no es capaz de presenciar todos esos duros hechos en un momento de su vida donde está experimentando una transición de la adolescencia a la dura vida adulta, y más cuando su adolescencia sólo le trajo pesadillas. Ella estaba cansada de enfrentarse a situaciones que fuese incapaz de entender y que le produjesen desgastes de salud mental, y lo creáis o no, una relación a distancia, si no la conoces bien, es un elemento de vida al que mucha gente le teme, y más si es gente insegura. 


En verdad, la relación entre Lucas y Fátima, para mí, fue mucho más que una simple historia de amor. Fue un diálogo entre mi yo adolescente, encerrado en un sufrimiento causado por el rechazo y el buying, y mi yo actual y más adulto, que a día de hoy siente más confianza en sí misma y no le teme a socializar ni a abrirse con los demás, gracias a que mi vida en la Universidad mejoró y me dieron todo el amor que en mi adolescencia no me habían brindado. Lucas y Fátima son mis dos espectros, mis dos caras, representaciones de mí misma. Y por esa misma razón, la idea del "somos uno" es una forma de reflejar ese diálogo del que os he hablado. 


Después de esto, dejamos el blog un poco apartado. Esta semana cuento con empezar la siguiente historia volviendo al diálogo y al absurdismo (previsiblemente). Sin embargo, aún no he empezado a escribirla, y no la publicaré si esta me da un mal resultado. En caso contrario, ¡la tendremos muy pronto! (o eso espero, depende de cuanto me lleve escribirla xD)


¡GRACIAS POR LEERME!

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