4 de 6: 17 de Octubre
Jueves. Momento perfecto para ir de fiesta. Discotecas abarrotadas. Reaggeton de Daddy Yankee y temazos de Pitbull y Avicii en todas las casas. Ese mismo día era mi primer “Jueves Universitario”.
Y lo pongo entre comillas porque no era una fiesta con mis compañeros de Universidad. Habíamos tenido una un par de semanas antes, pero yo no quise ir porque Antía se tenía que ir antes para el cumple de su abuela y a María no le gustaba salir, y sin ellas la cena no tendría sentido. Pero no. A la fiesta a la que asistiría hoy sería al vigésimo primer cumpleaños de Lucas. Al cual me había invitado.
Estábamos en el salón de la casa de Lucas con Yeray y Valentín. Estábamos cenando macarrones con queso antes de ir a la discoteca. Pero bueno, los chicos ya estaban bebiendo. Música de reaggeton a todo volumen en la radio. Yo estaba por preguntar si podría poner mi música, pero iban a pensar que es música rara. Siempre me pasa en todas las fiestas. SIEMPRE. La gente básica no sabe salir del top 50 de Spotify España.
Lucas se agachó hacia mí y me ofreció una copa de ron con cola.
-¿Quieres un poco?
-No, gracias. No me gusta el ron.
-¿Quieres esto mejor?
Yeray me mostró una botella de Puerto de Indias. No podía decir que no. Era el Puerto de Indias. El único alcohol que puedo beber sin potar trescientas veces además del Vodka.
Sonreí
-Sí, si es con Sprite mejor.
Enseguida, Yeray me sirvió la copa. Valentín estaba fumando un pitillo mientras nos observaba en sumo silencio. “Vivir mi Vida” de Marc Anthony estaba sonando cuando se produjo un silencio entre los cuatro. Yo me rehusé a seguir cenando la pasta; me limité a beber porque no era consciente de las consecuencias que tendría hacer ambas cosas a la vez. Claro que después fue una malísima idea, pero bueno, eso ya lo veremos.
Valentín le dio una calada al cigarro y me miró sonriendo
-Fátima, wacha, ¿sabés que hoy vas a conocer a la novia de Lucas?
-¿Sí? ¡Qué ganas!
Sonreí. No voy a mentir; tenía ganas de conocerla. Por otro lado, Lucas frunció el ceño.
-Déjenlo ya, muchachos, NO es mi novia
-Ya, tus ganas, viejo-Reía Yeray
-A ver, si ella fuera mi novia se los hubiera dicho, ¿no creen?
-Vos sabés guardar re bien un secreto, boludo. Seguimos convencidos de que nos mentís
-Anda a la mierda, tío
Me reí. Yo les creía. Seguramente Lucas estuviera mintiendo, la verdad.
Después de reír un rato, bebí un sorbo del Puerto de Indias y les miré.
-Oye, ¿y cómo se llama esa c-?
Antes de que siquiera pudieran ser conscientes de mi pregunta, timbraron a la puerta. De una forma muy insufrible, timbrando de forma muy repetitiva. Valentín miró resignado a la puerta y sólo se le ocurrió respirar desesperado
-OKEY, YA LES PILLÉ, YA VOY… Si que son impacientes, ¿eh?
Vi a Valentín marcharse hacia la puerta y miré a Lucas
-¿Quién viene ahí?
-Son los demás chicos del grupo. Hay un madrileño, una vasca, una andaluza y otra gallega que no es de Séneca pero aún así vive con ellos.
Madrileño, vasco y andaluz. Me dicen que es un chiste de cuñado y yo me lo creo.
Vi después a Valentín esperar pacientemente en la puerta. Al momento, una chica de pelo rizado y moreno salió de la puerta y se tiró en sus brazos de manera descarada
-¡VALENTÍN, ILLO, PERO COMO HA’ CRECIO` YA!
-La pucha, Nuria, me viste la semana pasada…
-PERO ASE’ MUXHO YA, QUE TENGO MUCHO TRABAHO Y VIVO ESTRESÁ
Detrás de esa chica, vinieron un chico de pelo marrón y exageradamente alto, con una chaqueta y bufanda grises, y una chica de pelo ondulado y marrón con un vestido plateado. Intuí que eran sus compañeros cuando los vi subir detrás de ella. Poco después me enteré de que sus nombres eran Cándido e Iraila.
-¡Tío, pero hay mazo escaleras en este piso, macho!
-Cándido, te vuelves a quejar de tus flojeras de mierda y te doy una hostia.
Qué fácil fue detectar que aquellos dos eran el madrileño y la vasca. Entre tantos acentos, esto parecía una mala comedia española protagonizada por Dani Rovira. Irónicamente, en aquel entonces 8 Apellidos Vascos ni siquiera se había estrenado. Prediction, I guess.
Después de estar un poco de cachondeo entre ellos, Valentín se acercó a la puerta del salón con ellos y me los presentó.
-Quiero que conozcan a la amiga de Lucas. Ella es Fátima, es gallega, también.-Los señaló a ellos- Ellos son Cándido, Nuria e Iraila
Me miraron de una forma muy rara. Es como si ya me conocieran. No supe cómo tomármelo
-Hay una chica gallega, ¿no?
-Sí, pero vino en el ascensor, porque lleva todas las bolsas de alcohol y no quería cargar con ellas por las escaleras-Me aclaraba Cándido
Yeray miró a Lucas arqueando las cejas. Así que ella era la supuesta novia.
Se oyó el ascensor en ese instante.
-¡Ah! Ahí e`ta la condenà- Nuria miraba para la puerta
´
Lucas fue corriendo hacia ella. Madre de dios, estaba enamorado. Yo no me acerqué, preferí esperar en el sofá sentada. En cuanto la chica llegó, empecé a oír un par de sonidos de besos desde la sala, pero no podía ver nada. También era capaz de notar la felicidad en la voz de Lucas al ver a la chica frente suya.
Se acercó en ese momento a la puerta.
-Mira, te presento a mi amiga Fátima. Fátima, esta es Karen
Dijo su nombre y la mostró…
Oh no
No podía estar pasando
No puede ser.
Era ella
Era Karen. Mi enemiga mortal.
Nos quedamos mirando en silencio, ante la incertidumbre de Lucas
Ella sonrió irónica
-¿Fátima?
Fruncí el ceño y mostré una voz amenazante. No me hacía ninguna gracia verla ahí
-Karen…
Lucas sonrió ilusionado. Hijo, dónde está la ilusión.
-¿Se conocen?
Yo no dije nada y giré la cara, no queriendo saber del tema.
Durante toda la noche, me quedé pensando que todo esto era una pesadilla. O por lo menos, que tendría que serlo. Lucas estuvo comiendo a Karen a besos toda la noche, como un hombre enamorado, y ella no sólo pasaba de él, si no que además se pasó toda la fiesta mirándome y juzgándome. No le quería devolver la mirada, simplemente me limitaba a mirar a otra parte, queriendo evadir la incómoda situación. De cuando en vez, hablaba y socializaba con Cándido o con Yeray, o con Iraila para distraerme. Pero la incomodidad de que Karen estuviera allí hacía que no pudiera disfrutar al 100% de la fiesta.
Era incapaz de entenderlo. Lucas era encantador. ¿Por qué habría de perder la cabeza por una chica mentirosa, superficial y falsa como lo era Karen? Ah, no, espera. Que era guapa y tenía labia. Cómo no. Cualquier hombre con un coeficiente intelectual deficiente, dicho irónicamente, caería rendido hacia ella.
Ahí me di cuenta que la inteligencia de Lucas tampoco era demasiada, visto que perdía la cabeza por semejante rata.
Y cambiando un poco de tema, ¿recordáis cuando os dije que evité comer macarrones para beber el alcohol? Pues ahora mismo vais a saber por qué fue un error.
Ellos trajeron snacks después de la cena, rollo Bollycaos, Tosta Rica, etc y yo comía esos snacks. Pero claro, no lo suficiente como para llenarme al completo. Sumamos que a la vez me ofrecían vodka, crema de orujo y licor café, y como amo esos alcoholes, a pesar de que no me sientan muy bien si los tomo en exceso, no me pude rehusar. Cómo no. Mi estómago no llenaba los pocos dulces que había comido a raja tabla.
Lo que sí que hacía era emborracharme y, por algún motivo del cual a día de hoy, estando completamente sobria, me arrepiento, fumar de los pitillos de Valentín (Irónico que cuente esto en medio de una pandemia mundial de una enfermedad muy contagiosa). Mientras tanto, deseaba en caliente que Karen se esfumase de la fiesta y que cuando saliese la atropellara un coche y ni yo ni el tonto de Lucas la volviéramos a ver.
Después de beber mucho alcohol, beber sentada, que quieras o no influye, y no tener el estómago lleno, pues vino toda la mierda. Y con mierda me refiero a que fui corriendo al baño a vomitar como si me fuera la vida en ello. Lucas ni se inmutó. Pero mientras potaba en el baño, noté una silueta. Era esa idiota
-Nos volvemos a ver, autista
Me di la vuelta.
-Mira, me vuelves a llamar así y te juro que te mato
-A ver, nena, si no fueras autista, estarías socializando con todos y no estando más callada que una mierda y mirándome mal, pedazo de gilipollas.
-Mira, niña- Resignada, empecé a caminar hacia ella-Te pido por dios que me dejes EN PAZ por una mísera vez en tu condenada vida. Deja de estar pendiente de mí y atiende a Lucas, que lo necesita.
Karen no respondió a mi pregunta. En su lugar, miró para mis piernas con sus cejas arqueadas.
-Oye, ¿te das cuenta de que aún tienes los jamones gordos? No deberías estar con medias, ¿cómo te lo tengo que decir? Niña, estás GORDA
Mira, estaba harta. HARTA. H-A-R-T-A. Así que sacie mi rabia y, puestos a que el alcohol ya se me había subido a la cabeza, me lancé a ella y empecé a pegarle y a tirarle de los pelos. Estuvimos un buen rato peleándonos en el baño. De hecho, de la presión, le terminé por vomitar en la cara. Todos se dieron cuenta del percal y salieron corriendo en nuestra busca. Seguimos peleándonos, sobre todo a la vista de Lucas, que aún miraba con incertidumbre.
-¡CHE CHE!-Valentín nos levantó y nos separó- ¡Relájense, che, no estamos para pelear ahora!
-¡ERES UNA PUTA!-Chillaba Karen mirándome
Yo no podía evitar seguir mirándole mal. Muy mal. Empecé a respirar profundo, sin querer responder a su insulto. Pero no podía evitarlo. Estaba a punto de soltarlo.
No obstante, me fijé en las caras de todos. Estaban mirándome mal, como si yo fuese la mala. Mi enfado se convirtió en tristeza en ese instante. Acto seguido, miré a Lucas. Él parecía muy confundido. O por lo menos pareciera que fuera yo la que lo estaba confundiendo. No, espera… Detecté mejor su mirada. Me miraba con odio.
No lo pude evitar. Rompí a llorar y decidí guardarme toda la mierda que le podría haber soltado a Karen, refugiándome en una parte mucho más frágil y sensible de mi interior.
-Lo siento…
Cogí mi bolso y mi chaqueta y salí corriendo, cerrando la puerta de un portazo.
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